Decenas de miles de personas se manifestaron en las calles de La Paz este martes para exigir la nacionalización de hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente.
La protesta fue la más concurrida desde que Carlos Mesa asumió la presidencia en octubre de 2003, cuando una revuelta popular derribó a su antecesor, Gonzalo Sánchez de Lozada.
Largas columnas de manifestantes recorrieron las calles del centro de La Paz desde poco antes del mediodía y paralizaron completamente el tráfico durante por lo menos tres horas.
Esta protesta fue protagonizada principalmente por campesinos, organizaciones de vecinos de la ciudad de El Alto y maestros, aunque también participaron otros sectores en menor cantidad.
Nacionalización
La gran mayoría de quienes marcharon en esta demostración callejera lo hicieron pacíficamente, mientras coreaban duras consignas contra el parlamento, el gobierno y los movimientos regionales autonomistas en el este del país.
La exigencia principal fue que se nacionalicen los hidrocarburos y se convoque a una asamblea constituyente.
Los accesos a la sede de gobierno fueron cortados hasta primeras horas de la tarde, pero no ocurrió ningún incidente violento de consideración.
Algunos gases lacrimógenos fueron disparados contra pequeños grupos de estudiantes universitarios que lanzaron fragmentos de cartuchos de dinamita contra la policía.
Las exigencias de los manifestantes se dirigen principalmente al parlamento, que este martes debe sesionar para discutir la convocatoria a un referendo sobre autonomías regionales.
También El Alto
Además de las marchas callejeras, los dirigentes de organizaciones de vecinos de la ciudad de El Alto, aledaña a La Paz, persisten en su convocatoria a un paro indefinido que hasta ahora ha tenido poco éxito.
Las protestas pretenden conseguir que los congresistas convoquen también a una asamblea constituyente.
Esta es la tercera semana de manifestaciones que durante días sucesivos han logrado entorpecer las actividades en el centro de La Paz y han provocado un ambiente de tensión en el resto del país.
Durante estas últimas semanas, los sindicatos y movimientos sociales han realizado protestas callejeras en el occidente del país y presionaron para nacionalizar los hidrocarburos y convocar una asamblea constituyente.
Mientras esto ocurría en La Paz, los líderes autonomistas del este de Bolivia han presionado por su parte al Congreso mediante amenazas de convocar por su cuenta a un referendo sobre autonomías.
Algunos dirigentes sindicales radicales en La Paz habían amenazado con tomar el Congreso, pero la gran mayoría de manifestantes no intentaron nada parecido durante las protestas callejeras.